Después de la pausa ocasionada por el sismo, esta disciplina retomó sus competencias en la versión 43 de los Juegos Interempresariales, reuniendo nuevamente a los trabajadores de diferentes empresas alrededor del deporte y la sana competencia.
El regreso a las canchas permitió a los equipos reencontrarse con sus compañeros, recuperar la rutina deportiva y disfrutar de un espacio de esparcimiento que contribuye al bienestar y la salud mental.
Con entusiasmo y compromiso, los deportistas volvieron a competir, demostrando que los Juegos Interempresariales son también un escenario para compartir, fortalecer vínculos y salir de la monotonía laboral.
El voleibol está de vuelta y la ilusión por llegar a las finales continúa intacta.












